Oración de la noche salmo 4

“1 Respóndeme cuando clamo, oh Dios de mi justicia. Cuando estaba en angustia,

me hiciste ensanchar; ten misericordia de mí, y oye mi oración.

2 Hijos de los hombres, ¿hasta cuándo volveréis mi honra en infamia, amareis

La vanidad, y buscaréis la mentira?

3 Sabed, pues, que Jehová ha escogido al piadoso para sí; Jehová oirá cuando

Yo a él clamare.

4 Temblad, y no pequéis; meditad en vuestro corazón, estando en vuestra cama,

Y callad.

5 Ofreced sacrificios de justicia, y confiad en Jehová.

6 Muchos son los que dicen: ¿Quién nos mostrará el bien? Alza sobre nosotros,

Oh Jehová, la luz de tu rostro.

7 Tú diste alegría a mi corazón mayor que la de cuando abundaba su grano y su mosto.

8 En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque sólo tú, Jehová,

Me haces vivir confiado».

¿Por qué el Salmo 4 es ideal para decirlo antes de dormir?

El salmo 4 es una de las oraciones vespertinas más distinguidas del salmista David, considerado un Rey con mucho coraje y recto, no obstante, no fue un hombre libre de pecado, pero sí temeroso de Dios. A él, se le atribuye ser el autor de una gran parte del Libro de los Salmos. Es un ejemplo que nos invita a la más genuina reflexión y meditación y a su vez exhortación acerca de la confianza que debemos tener en Dios, en consecuencia, proceder a descansar tranquilamente y dormir en paz, encomendándonos en sus manos y entregándole a él nuestro día.

De este modo, en los versículos 1 al 3, constituye una invocación a nuestro bondadoso Dios, pidiendo justicia y clemencia. Este salmo es ideal para recitarlo cuando estamos siendo difamados o calumniados injustamente, mientras que en el verso 3; refiere la condición del cristiano que agrada a los ojos Dios, que seamos piadosos y misericordiosos, así como queremos que nuestro Padre Celestial sea con nosotros, ayudándonos y perdonándonos uno a otros.

El versículo 4 es un llamado a la prudencia y una invitación a mantener un estilo de vida decoroso, apartado de situaciones pecaminosas, por lo que nos aconseja: “temblad y no pequéis” este temor al que hace referencia el salmista es el más sano temor, asociado al respeto hacia Dios, es un temor reverencial ante nuestro Padre y Supremo creador, es sin lugar a duda el temor “beneficioso” que toda persona debe tener, es un santo temor que nos conducirá a la contrición por el pecado y al arrepentimiento” a fin de vivir dignamente para agradar a Dios.

Al respecto, cabe destacar que la contrición nos lleva a un estado en el cual el corazón que en algún momento estaba endurecido como piedra a causa del pecado, se quebranta y puede sentir en lo más profundo de nuestro ser dolor y pesar de haber ofendido a un Dios tan benevolente, de ahí que el versículo 5, de este salmo nos reitera que debemos” hacer sacrificio de justicia”, practicando el bien con nuestros semejantes y siendo piadosos.

Por otra parte, el versículo 6 es una interrogante que nos señala en el versículo siguiente que Nuestro Señor Jesucristo es el camino, que él nos mostrará el bien, que si confiamos en él veremos brillar la luz que resplandece en su rostro. Esa luz que en medio de tanta angustia, tanta adversidad y tribulaciones, cuando le rogamos con fe y nos apartamos del mal, brillará para llenarnos de alegrías y esperanza. Al respecto, el Rey David afirma que Dios le dio alegría a su corazón más que la de sus adversarios aunque estos tuvieran abundancia.

Ya en el versículo 8 la oración de la noche termina con la más hermosa declaración de fe y confianza en Dios, en la cual con plena convicción en la Protección que Dios le otorgan q quienes con fe y esperanza le claman, se dispone a dormir plácidamente.